Protagonistas de mi vida

Mis Maestros

He tenido varios maestros durante mi vida, comenzando por mis padres, mis profesores, un gran tío al que recuerdo con mucho entusiasmo y los entrenadores que tuve la posiblidad de conocer durante mi reto en el deporte. De todos, tengo el mejor recuerdo.  Hay de cada uno de ellos, un pedacito de su alma en la mía.  En mi trabajo adopté a varios otros, simples seres humanos maravillosos que me regalaron sabiduría, humildad y mucho cariño.  De cada uno aprendí este oficio, imité su amor a la vida y recogí lo mejor.

Este lugar es un homenaje a todos ellos: Fernando, Julio y Rafael. Pero por sobre todo quiero destacar a dos que fueron fundamentales en mi despegue. Gastón Rojas; aprendí mucho de vos, a planificar, a mirar diferente mi trabajo, a ponerle mucho más el corazón y a jugar como niño. Además me dedicaste tiempo y experiencia lo que agradezco y lo valoro infinitamente. Miguel Ferrer; me has ayudado a crecer no sólo como profesional sino como padre, amigo y ser humano. A vos quiero darte un GRACIAS, en mayúsculas. Por vos, estoy en este trabajo y muy feliz. De tí aprendí desde un inicio cuando todavía no creía. Te debo toda mi admiración, ocupas un lugar muy importante en mi corazón.

Y de mis clientes. Los primeros que ya hace más de 14 años me entregaron su confianza para que pudiera orientarlos.  Y los últimos, que continúan considerando a mi trabajo con mucho profesionalismo y cariño. Ellos han sido los reales protagonistas de la película laboral de mi vida.

Todos ellos; maestros y clientes, se la jugaron.  Todos creyeron en mi trabajo, tal vez más que yo mismo en algunos momentos.  Todos confiaron que podía y estoy seguro que no los he defraudado. Muchas gracias a cada uno de ustedes!!!

 

Mis Hijos (mis otros maestros)

Mi hijo Mathías, el primogénito, cariñoso, caballero, emocionalmente inteligente, muy buen deportista, excelente hermano. Con él aprendí a escuchar la palabra “papá”. Un adolescente que no adolece su niñez y que vive maravillosamente la transición a adulto.

Mi hija Pía Josefina, desde que nació le digo “Cocó”, por su coquetería y desplante. Linda, cariñosa, histriónica y muy femenina. Se ha transformado en una hermosa niña, que adora los caballos, las buenas amigas y viajar. Su alma trotamundo será su mejor premio.

Este espacio en mi web está dedicado a todos mis guías. Es una forma más de expresarles mi cariño permanente y un agradecimiento a la vida por su generosidad.

 

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