¿SOS MENTIROSO?

Una persona miente en promedio entre 8 y 10 veces por día. Pero las personas usan dos tipos de mentira. Unas, a las que denomino insinceridad con protección (las famosas mentiritas blancas o piadosas) y otras: la insicinceridad con engaño, que provocan traición, furia, decepción y tristeza.

Las primeras son parte integral e inherentes al ser humano y se recurre a ellas con facilidad para proteger a alguien o para autoprotegerse, para no generar conflicto, para no herir sentimientos, para cuidar de los más pequeños, etc. Cuando de niño te decían “que no se miente”, te mintieron. Jamás te aclararon que las insinceridades con protección, las dirías toda la vida. Son fundamentales y muy necesarias para interactuar socialmente. No se podría decir siempre “la verdad”. No existe persona en el mundo que no use este tipo de mentiras si convive en una comunidad de humanos. Es más, muchas veces las personas se mienten a sí mismas, diciéndose que “no se ven tan mal”, “no están tan gordas o flacas”, o que “se sienten bien” cuando ninguna de ellas, son reflejo de la realidad, pero sirven para mirar positivamente su vida.

Sin embargo, la insinceridad con engaño remite a otra cosa. Aquí se configuran la infidelidad, la estafa, el consumo de drogas de los hijos o cónyuges, un servicio prometido, entre otras graves.  Este tipo de mentiras, nos dividen, nos alejan, nos decepcionan. A pesar que están dentro de las posibilidades que usan las personas para salvarse, cuando te sucede a vos, siempre cuesta. Simplemente, porque no te educaron en la decepción ni en la frustración y las variables negativas a las expectativas satisfactorias, no fueron consideradas.

En el extremo de la insinceridad con protección, se acuna como patología, la mitomanía o peseudología fantástica. La inseguridad que poseen este tipo de personas los lleva a mantener un juicio pobre, de sí mismos. El miedo al rechazo por “ser como es”, provoca en el mitómano la maquiavélica construcción de grandilocuencias que hasta en muchos casos son coherentes. Tiene deficiencia en habilidades sociales y gran desconfianza en otros, a pesar que posee rasgos narcisistas. Estudios científicos no definitivos, hablan de predisposición genética o anormalidades en el sistema nervioso central, en el 40% de los casos, que en su mayoría son hombres.

De todas formas, la clave para detectar mentiras, está en la reacción inmediata de tu interlocutor a la pregunta o a la situación a la que lo sometés. El tiempo de reacción no debe sobrepasar los cinco segundos. Considerando que las personas vivimos en lo que denomino previsibilidad comportamental, es decir que todos nos comportamos de forma muy similar a estímulos similares, es muy fácil detectar una conducta errática en los segundos inmediatos a una provocación lingüística.  Es importante destacar que se requieren ver dos o más conductas erróneas por estímulo, en el tiempo de cinco segundos, para considerar a la respuesta como mentira.

Una conducta atípica o errónea se define como algo que está “fuera de lo común o esperado”, fuera de la previsibilidad comportamental. Algunos ejemplos son: la persona no responde a la pregunta en forma directa, extiende su relato más de la cuenta, cambia su posición (pies, brazos, piernas, etc. en el momento justo de la respuesta), se comporta agresivamente sin motivo (por ejemplo si tu hijo niega enojado que tomó alcohol o si tu empleada doméstica se ofende al preguntarle si vio una joya o un reloj), se toca la oreja izquierda, se toca la nariz, se arregla la corbata o revuelve la cartera, carraspea, traga saliva, se humedece los labios, mira a su lado superior izquierdo, se ríe socarronamente, se arregla el cabello, se toma los brazos por detrás de la nuca, invoca al juramento por Dios, los santos, los hijos, etc., se reafirma en su honestidad, experiencia y bondad, y mi favorita: comienza la respuesta con estas cinco palabras: “lo que pasa es que…”

En todos los casos, la ansiedad juega un papel fundamental en esto de la mentira. El sistema nervioso autónomo está trabajando en dos frentes; por un lado debe responder a la pregunta y por otro, diseñar la mentira. Eso provoca un drenaje de flujo sanguíneo mayor, que puede generar eritrofobia o extremedidades frías, así como picazón en la zona de la cabeza o la cara.  Ahora, ya sabés la respuesta al título de este escrito. Es sí en todos los casos, solo que tendrás que tener cuidado con el tipo de insinceridad que utilizas.

Pin It

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *