Buscando al Vice

Tal como aquella hermosa historia infantil de animación, en donde el pez payaso va en busca de su pequeño hijo; el presidente de uno de los dos partidos tradicionales del país, anda en busca de su segundo. En aquel viaje, el padre pez lidia con tiburones, tortugas, un pelícano y hasta es engullido por una ballena azul, que más tarde lo expulsará por su espiráculo.

En este otro, quizá los acuáticos candidatos que se va encontrando en el camino, comienzan a resbalársele como peces. En la cinta de Pixar, el amor de padre, logrará que al final de la historia, el pez payaso se reencuentre con su hijo, en un bello final feliz para todos los espectadores. Para ello, tuvo que recorrer leguas marinas, sortear todo tipo de obstáculos y dejarse aconsejar por una pez cirujano -casualmente azul -, que padece de memoria a corto plazo.

Quizá, a este pez gordo de la política, le vendría bien una Dory en su vida de búsqueda. Tal vez, en un océano distinto de ideas, encontrar es más importante que buscar, acordar más relevante que tener la razón y la humildad, más fundamental que la soberbia.  En un viaje diferente, quizá este pez prefiera ser el “Vice”, y abrir las aguas a muchos otros peces que merecen estar en el primer lugar, de ese podio para dos. Porque según lo que se escucha por estos mares, al parecer, lo más importante siempre, es el cardumen.

El gran Facundo Cabral decía, que las ideologías son ideas muertas, y cuán cierta es aquella afirmación, cuando de océanos políticos se trata. Dar un paso al costado o empujar desde atrás, muchas veces es el mejor liderazgo para no perderse en el mar de la soberbia y de la falsa creencia, de que no hay otro pez mejor. La corriente va río arriba. Hasta la próxima.

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