Feliz día para… Un docente decente

El docente decente es aquel que honra su rol, sin importar época, tipo de estudiantes, intereses económicos, políticos y sociales. El docente decente sabe que su profesión es fundamental para una sociedad, pues será quien forme y eduque en valores y ciencias, a los hombres y mujeres del futuro. El docente decente no echa culpas. Ni a los “nuevos alumnos”, ni a los padres de ellos, ni a los directivos, ni a las autoridades. Estudió y eligió este rol, por la hermosa vocación de profesar sus conocimientos con paciencia y amor.

Etimológicamente, “docente” proviene del participio “doceo” que por una parte significa “hacer que alguien aprenda” (que no es lo mismo que enseñar), y por otra parte deriva de “decente”. ¿Casualidad?

Si este docente se siente más identificado con el oficio de “maestro”, entonces su rol que deriva de “magis”, lo llevará a entender porque el significado del concepto es “magno”. Un maestro magno. Pero si en definitiva, este docente o maestro prefiere autodenominarse “profesor”, también será responsable del honor de llevar consigo el verbo latino “profiteor” que significa “hablar delante de otros”. Declarar siempre de frente y nunca por detrás sería su slogan. Profesar a estudiantes, a aprendices, a discípulos, será siempre el hermoso desafío de elegir ser parte de una comunidad sana emocionalmente.

Esta gran interacción de aprendizaje entre docentes decentes y estudiantes que estudien, dependerá de todos nosotros; los adultos.

Feliz día!

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