Empresa familiar; el gran tema de los herederos

Succession, transmission du patrimoine.

Cuando muere o decide retirarse el fundador, comienzan los conflictos en la segunda generación, o sea en los hijos de aquel emprendedor. La mayor dificultad en las empresas familiares consolidadas, justamente sucede en este traspaso. Aquellas empresas que lograrán superar con éxito esta etapa, obtendrán un gran paso en la continuidad de la organización. ¿Como hacerlo?

Hay muchas dificultades; de orden económico, de favoritismos o privilegios, de la preparación de los candidatos, de afectos, etc. La confusión mayor entre los herederos es la confusión de roles: ¿hijos, accionistas o gerentes? Me gusta decir: Todos. Solo que se requiere saber desde que rol se participa y en qué momento.

En nuestras consultorías es muy común observar desde el punto de vista comportamental, como se ignora trabajar metodológicamente en estos aspectos. Por ejemplo, es habitual que los conflictos afectivos se transformen – sin que los involucrados lo perciban – a conflictos económicos. Por ello es muy difícil que una empresa familiar pueda perdurar sin resolver los conflictos emocionales que existe entre los herederos.

Los herederos, a veces involuntariamente o en otras con intencionalidad, perturban, dividen y hasta extinguen la organización de sus progenitores por no haber resuelto conflictos rancios y domésticos, que nada tienen que ver con el manejo de una empresa. Celos, envidias, conversaciones pendientes y miradas arrogantes, forman parte del inventario emocional de los hijos de aquellos valientes emprendedores.

Por otra parte, vos empresario dilatás tus determinaciones a este respecto, por miedo al enfrentamiento con tus hijos y en ocasiones también con tu cónyuge, que cómplice de “los niños” no observa la pared completa, sino que solo los ladrillos individualmente.

Un tema importante a resolver dentro de los conflictos económicos, es el salario que percibirán los hijos. No tiene por qué ser igual para cada uno. Los emolumentos se perciben por responsabilidad y por objetivos obtenidos, no porque son hermanos. Una empresa no es una iglesia.

Otro conflicto común es la lucha de poder, para ocupar los cargos disponibles. Aquí ganará el más competente, no el mayor, ni el varón, ni el que estudió más, el favorito, o el más cariñoso. Aquí se requiere definir un protocolo de “entrada a la organización” y quien cumpla con esos requisitos, será considerado. No importa el apellido, la edad, ni la preferencia que les tenés como hijo. Estamos hablando de la fuente de ingresos que debe seguir dándote de comer a vos y a ellos. No se puede jugar con esto. La condescendencia es para otros rubros. No resolver este tema con anticipación y método, es arriesgar perder tu empresa y más importante aún, el afecto de tus herederos y de una parte de tu propia familia.

Mirando más estratégicamente la organización, también considerá que la empresa es tuya, y que solo si te parece, la compartirás con tus herederos. Hasta aquí la hiciste vos y con la entrada de tus hijos, que llegarán afortunadamente con ideas creativas, requerirás equilibrar tu experiencia con su juventud. No abandones tus ideas ni te resistas a lo nuevo. La clave está en escuchar y guiar a los más jóvenes.

Es fundamental por todo lo expuesto; conversar. Escuchar los puntos de vista, definir, planificar, protocolizar, aprovechar las oportunidades, confiar, ser firme en la empresa y en la casa, establecer estrategias de traspaso y honrar la armonía familiar. Y hay veces que se requiere para ello, consultar con profesionales, externos, amigos, familiares, terceros, que mirarán tu empresa objetivamente, porque no están contaminados con tu emoción.

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