“Si las tripas suenan, es para que las escuches”

VientreEs un refrán mío que utilizo a la hora de tomar una determinación importante en mi vida. Si bien cada elección tiene que ver con la razón y la experiencia vivida, hay una parte más emocional que yo la ubico en “las tripas”. Es mi manera de escuchar esa señal que me entrega la confianza final para dar el paso.

Es interesante reconocer que existe una correlación directa entre los órganos y las emociones. Por ejemplo el hígado tiene directa relación con el diestres (el estrés negativo), los riñones que procesan el agua del cuerpo, son afectados por los miedos y los traumas del pasado. Como se sabe, el corazón tiene que ver con el amor y la pérdida, las piernas y las rodillas se dañan cuando al individuo le cuesta tomar decisiones. Con las manos se tiene dificultad, si la persona se siente que vive “en entrega total” para otros y no se siente compensada. O el pelo, que se cae, cuando se vive en estados permanentes de ira o encono. En la mujer, las caderas representan el equilibro y sus senos la ternura hacia sus hijos: cuando en su devenir, pierde el centro de su vida o tiene conflictos con sus crías, es allí donde se localizan sus dolores. Por último, entre otros tantos, la pérdida de fuerza de voluntad afecta a la columna vertebral, así como el rencor a tu espalda.
Cuidar tus órganos, es una tarea emocional.

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