La Ética, hija de la Actitud (fragmento de su libro "Yo Elijo", Zig Zag 2011) 


eticaLa ética es un camino elegido que apoya su hombro derecho en la honestidad y su hombro izquierdo en la positividad. Juntos, los tres son hijos pródigos de la Actitud. La ética es el conjunto de valores que las personas que vivimos en sociedad realizamos en absoluta libertad y voluntad propias y que se acuerda pre-establecidamente tomando conciencia de lo bueno y lo malo. Es decir, es lo que se denomina el buen vivir, pero también requiere de sus deberes morales. Si una persona realiza cualquier acto coaccionado no teniendo la voluntad ni la libertad para ello, o sea obligado contra su voluntad por medio de la violencia física, psíquica o moral, ese acto carece de ética. Pero por el contrario, si lo hace a conciencia sabiendo que viola normas éticas, esa persona está corrompida.

Lo contrario de la ética es la corrupción y esto no es solamente meterse dinero ajeno al bolsillo, también elegir la ética es elegir la compliance que es el acto deliberado de adhesión a una norma o reglamento aceptado. Por tanto, actúa corruptamente aquel que elige virar su auto donde dice “prohibido”, se estaciona en el lugar que está marcado para lisiados, retrocede en una calle de una sola vía, no se ajusta el cinturón de seguridad por “rebeldía” o incomodidad, o permite que su hijo menor vaya saltando en el asiento delantero. Ese individuo puede provocarse la muerte, la de sus queridos y peor aún las de otros inocentes (viola normas de seguridad en el tránsito). Actúa en forma corrupta quien elige saltarse un procedimiento en la empresa u organismo público, falsifica la firma del jefe o de la madre (si eres adolescente), o no envía un informe que prometió en el día y hora que dijo que iba a hacer, o mal estaciona su auto en la puerta del colegio de su hijo, para correr apurado a dejarlo al aula, ¡levántate diez minutos antes!, (viola normas de convivencia social). Actúa corruptamente también, quien no devuelve un vuelto equivocado por la cajera del supermercado, no apaga su celular en el avión o en el cine, manda mensajes de texto durante una función de teatro, pasea a su perro sin bolsa para sus heces, deja corriendo el agua, se queda con ese taladro o martillo que le prestaron hace tiempo o compra un DVD, CD, libro, ropa, zapatos, etc. piratas (viola normas morales y legales). Por último tiene todo mi repudio aquel que roba, asesina o viola, este corrupto rompe con todas las reglas de convivencia humana.

Todas las reglas que aceptaste explícita o implícitamente las has elegido libremente desde que determinaste el país en donde vives, manejas un auto o trabajas en esa compañía. Es decir, no te quejes, ni actúes en forma corrupta, porque lo consideras injusto o no estás de acuerdo. Una cosa es que difieras de la forma y otra que infrinjas lo que aceptaste anticipadamente. Si

algo no te gusta, haz responsablemente propuestas de cambio, conversa, consensúa o sino múdate. Vive desde la máxima ética, aplica compliance en tu casa, en tu organización (cualquiera sea ésta) y con tus amigos, esa será la mejor herencia para tus hijos y tu mayor patrimonio.

Yo he excedido la velocidad de mi auto más allá de lo permitido, me he pasado semáforos en rojo, he hablado mal de alguien, me he saltado la fila y he incumplido varias veces con amigos y familiares. No estoy impecable de responsabilidad, ni soy un ángel, ni mi conducta ha sido intachable. No pretendo ser tampoco un predicador demagogo, estoy lejos de ello, pero elijo cada día hacerlo mejor. Mi idea, es que le tomes el peso a la permanente elección de ética o corrupción a la que te enfrentas permanentemente, que veas cuánto te afecta y también a los otros con los que cohabitas el mundo. Es preferible que incumplas pero que aprendas – porque de eso se trata muchas veces –a que tengas una conducta egocéntrica y rebelde per sé.

Francois Garagnon en su libro “Jade y los misterios de la vida”, cita: “Dios mío, dame coraje para cambiar las cosas que puedo cambiar, serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, y sabiduría para ver la diferencia entre ellas”. Lo fundamental es que tomes conciencia de esos actos, le quites el miedo a tus nuevas decisiones, transformes tu vida con nuevas acciones éticas y transparentes, para construir finalmente nuevos hábitos que convivan en paz con tu espíritu, armonía personal y social. Elige eso, nos hace bien a todos.

 

 

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