PADECES DE ENTROPÍA?

 COACHING GRUPAL SISTÉMICO

El CGS o Coaching Grupal Sistémico es un proceso de trabajo que se realiza con los tomadores de decisiones de las organizaciones con una mirada moderna.

El coaching es aplicado por el Coach, que en el inglés antiguo del Siglo XVII significa guía o cochero.  El grupo es el conjunto de personas que llevarán a cabo ese desafío y el sistema es la mecánica en esa organización.  El CGS es entonces el proceso en donde un grupo de personas se transforma en un equipo a partir del sistema.

 Y que es un sistema?

Un sistema es un conjunto de partes organizadas que interactúan entre sí para lograr un solo objetivo.  El sistema es la “forma” de una empresa.  Allí se suceden los procesos, los procedimientos, la comunicación y las interrelaciones.  Lo que más falla en los sistemas de las empresas, es justamente esto último: las interrelaciones.

Haciendo un poco de historia, la teoría general de sistemas surgió con el alemán Ludwig Von Bertalanffy en el año 1950.  Allí se definió que existían dos tipos de sistemas: los abiertos y los cerrados.  En los sistemas abiertos, los integrantes intercambian información.  Son adaptativos porque saben que de ello depende su sobrevivencia.  Tienen siempre a mano tres elementos: los conceptos, los objetos y la inter-relación entre las personas que componen el sistema, pilar fundamental para su buen funcionamiento.  En un sistema abierto, se trabaja permanentemente el análisis CEEM (los Compromisos, el Entorno, la Estructura y el Método).  Para los integrantes de los sistemas abiertos, no mantenerse en silos, compartir información y retroalimentarse constantemente es interpretado como desarrollo colectivo de talento.  A este fenómeno se le llama Holismo.  El resultado de los sistemas abiertos de trabajo en las organizaciones, es que los miembros transforman la información de entrada en servicios y productos de excelencia para los otros sistemas, ya sean internos o externos. En otras palabras convierten la eficiencia potencial en eficiencia real y productiva.

Por último, al finalizar el proceso, no olvidan jamás la etapa más importante: entregarse feedback entre todos los integrantes del sistema.  Y los subsistemas que son parte del logro, imitan.  Todos saben que aquello, permite nueva información de entrada, para que virtuosamente vuelva a repetirse.

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Por el contrario, en los sistemas cerrados veo que las personas se marchitan, la comunicación no fluye y por tanto se resienten las relaciones interpersonales.  El enfoque antiguo ha visto a la organización humana como un sistema cerrado. Eso ha llevado a no tener en cuenta al ambiente, ha habido poco desarrollo y total ausencia de retroalimentación, básica para generar acciones deseadas.

Aún hay organizaciones y empleados que creen que pueden funcionar en sistemas aislados, pero a mi juicio no es posible.  Los sistemas cerrados son herméticos, sus miembros ocultan información, no se tiene claridad en los límites, hay acciones que no se realizan como se prometen (espacio denominado popularmente Tierra de nadie) y se le tiene pavor al feedback.  En esos sistemas, no entra ni sale nada bueno.  Sus miembros no se relacionan propositivamente.  Viven con ENTROPÍA, que es el desgaste natural que generan los sistemas cerrados, en la mayoría de los casos por relajo en el estándar.

Sin embargo, el antídoto infalible a los sistemas con entropía, es justamente aumentar la información entre ellos.  A ese fenómeno se le llama NEGENTROPÍA.  Desde allí el nuevo sistema comenzará a abrirse cual capullo en primavera.

Los sistemas abiertos o positivos, tienen límites bien delimitados que los separan del SUPERSISTEMA o ambiente.  Esto permite a la gente “jugar” hasta ese límite que es conocido y respetado por todos .  Se sabe que en la frontera denominada SUPRASISTEMA, está también otro sistema esperando el testimonio como atleta de posta.  No existen los vacíos ni la superposición de funciones.  No se lo permiten.  Es mucha pérdida de tiempo, de recursos y por sobretodo de bienestar.

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Todas las empresas tienen una cultura.  Ella es como la quilla de un barco, no se ve a simple vista pero es la que otorga la dirección al navío.  La cultura de un sistema refleja las normas y los valores del propio sistema y también desnuda las disputas internas de sus miembros.  Estos conflictos son colectivos, contaminan a nuevos miembros del grupo y consiguen convertir rápidamente a los sistemas en cerrados.

Desde mi punto de vista, lo que requiere incluirse en los sistemas organizacionales es el concepto de conjunto (junto- contigo), sin miedos, en confianza, con altura de mira y mucha madurez profesional.  Hay un dicho sufí que lo expresa mucho mejor:  Tú puedes pensar porque entiendes el concepto de  “uno” y de ahí entiendes el concepto de “dos”, que es “uno” y “uno”, pero ahora ya entendiste el concepto de “y”, y entonces el mundo cambia.

Referencia: Ludwig Von Bertalanffy.

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